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Apego inseguro en adultos

Psic. Juan Manuel Campos Botello
Foto: vanguardia.cu

Nombres alternos o sinónimos

Apego negativo en adultos, apego adulto tóxico.

Conceptualización

Un trastorno es considerado como un síndrome -o conjunto de ellos-, clínicamente significativo y el cual se asocia al deterioro de una o más áreas funcionales del ser humano: biológica, psicológica, social o espiritual. Según el Diccionario de la Lengua Española, en una de sus acepciones, el trastorno es una “alteración leve de la salud” la cual, si se relaciona con la dimensión mental se específica como “perturbación de las funciones psíquicas y del comportamiento”. Lo que hace pensar en los trastornos mentales como alteraciones en el adecuado funcionamiento de la actividad psíquica (por ejemplo, la percepción, la memoria, el afecto, etc) y por lo tanto del comportamiento de un individuo y/o grupo en un contexto dado.

Considerando lo anterior, se considera conveniente que en la práctica de la Psicología Clínica, el profesional de la salud adopte una visión crítica mediante la cual distinga, en el abordaje teórico-práctico, una pertinente distinción entre el trastorno como término justificado y practicado desde la mirada de las ciencias de la salud médico-biológicas, y el trastorno como un término en el cual se involucran otras disciplinas como la Psicología, y desde la cual existe otra forma de significar y trabajar con dicho concepto.

El uso del término «trastorno mental» tiene, sin duda, mayor trascendencia que el de «paciente». Trastorno mental es el concepto más utilizado por los profesionales en la práctica, al tiempo que el oficialmente aceptado por los dictados de la American Psychiatric Association (2004) y la OMS (1992) a través del DSM y la CIE respectivamente… Trastorno resulta ser, en definitiva, un sinónimo de «enfermedad» con connotaciones algo más suaves… (Ezama, E, Alonso, Y y Fontanil, Y; 2010, p. 294)

De manera que el término “trastorno” parece conducir, inexorablemente, a los terrenos de la Medicina -lugar desde donde se ve al trastorno como enfermedad y por lo tanto, como entidad manifestada a través de las alteraciones que provocan, por ejemplo, lo virus o microorganismos al invadir el organismo. Sin embargo, si pensamos el término de trastorno, desde el campo de la disciplina psicológica, hay que poner atención a la perturbación o alteración, expresada como el funcionamiento no óptimo del organismo desde la dimensión de todo lo que conforma su psique. Así, desde una visión holística del ser humano (bio-psico-social-espiritual), la definición de trastorno, según sus distintas manifestaciones (dolor físico, malestar, disfunción, etc), puede ser aterrizada en la unidad de un solo fenómeno que debe importar a todas las disciplinas de la salud y sus profesionales: el sufrimiento humano (el que, independientemente de su expresión física, psicológica o social, se ha convertido en un problema esencial para el hombre del mundo actual).

En la práctica de la Psicoterapia, el sufrimiento es materia prima con la que el terapeuta debe llevar cabo la ejecución de sus conocimientos y destrezas profesionales. Situación evidente cada que acude una persona a consulta y, más allá de exponer verbal -y no verbalmente- sus “síntomas”, físicos y/o psíquicos, lo que intenta comunicar, claro está, siempre es su dolor, su malestar a través de una queja : “desde hace meses no duermo, me duele seguido la cabeza no puedo olvidar lo que pasó, me siento muy deprimido…”. Algo no anda bien, algo no funciona, algo duele y hace sufrir .

Y en ese sentido es común escuchar como queja -conforme va el psicoterapeuta escudriñando a través de la entrevista y estructurando la delimitación del motivo de consulta- que aquello que le duele la persona, está directamente asociado con sus afectos y las implicaciones que estos tienen en la experiencia de los sentimientos que lo hacen interactuar con los otros; o sea, sus vínculos afectivos . Asunto que ha sido estudiado desde diversos enfoques teóricos -principalmente el psicoanálisis y otras corrientes psicodinámicas- y que en el ámbito de la investigación llegó a definirse como el apego . Sobre el cual el sitio de internet definición.de, sobre su significación etimológica indica que“…es una palabra que deriva del latín y que es fruto de la suma de dos partes diferenciadas:

-El prefijo “ad-”, que puede traducirse como “hacia”.

-El verbo “picare”, que es sinónimo de “pegar” o “unir”.

Entendido así, el apego, es una unión o vínculo que une; con lo que desde el punto de vista psicológico, lo que se une o vincula es la psique entre seres humanos. Fenómeno que interesó en sobremanera a mediados de los 50’s del siglo pasado al psicoanalista -en un principio seguidor de Freud, pero luego disidente de la ortodoxia de éste- John Bowlby y que se considera pionero de la investigación en dicho campo y que llegó a fundamentar toda una teoría de la que mencionan Lorenzini, N y Fonagy, P. (2000) que:

La Teoría del Apego es un modelo biopsicosocial para describir y explicar la forma en que un individuo se relaciona con otros cercanos: como sus padres, hijos y parejas sexuales. Esta forma de relacionarse es aprendida durante la infancia temprana y sirve de molde para todas las relaciones íntimas durante la vida del sujeto. (pág.1)

Es así que, a partir de lo que se acaba de apuntar, es necesario comprender cómo la teoría -desde Bowlby, Ainsworth, Main, Fonagy, etc- valora la formación del apego como un vínculo que se establece desde los primeros años de vida y se va desarrollando a lo largo de la evolución de la personalidad del individuo en relación con los patrones de crianza e interacción que se generaron con las figuras de apego más significativas. De manera que se puede argumentar que cuando los lazos afectivos son “saludables” el individuo podrá desenvolverse en el mundo de las relaciones de la misma manera “satisfactoriamente”; pero si existen perturbaciones o desarrollo de patrones “no saludables” el individuo muy probablemente, a lo largo de las siguientes etapas de vida se desenvolverá de formas no aptas con sus congéneres -reflejando comportamientos neuróticos y/o enajenados-. Lo cual es de vital importancia en la vida psíquica y social pues impacta directamente en su desenvolvimiento en otros ámbitos de su crecimiento y madurez como lo son el estudio, el trabajo, la amistad, la recreación, etc.

Para efectos de lo anterior se presenta a continuación un breve esbozo, a manera de cuadro comparativo, de las que se considera aportaciones básicas que fundamentan la comprensión del apego.


John Bowlby

Marie Ainsworth

Marie Main

Propone los “modelos operantes internos ”, de acuerdo con este concepto, las interacciones que tiene el individuo en su infancia con las figuras significativas en términos de seguridad, satisfacción de necesidades, proximidad, etc. estructurarán un modelo de representación de sí mismo y de los demás y el tipo de reacciones afectivas que mostrará ante la amenaza de una separación.

A partir de un diseño experimental llamado Strange Situation, llega a conclusiones en las que descubre que los modelos de representación de sí mismo y de los demás, varían de acuerdo a un estilo de apego : seguro, ansioso-ambivalente, evitativo (ya determinados por Bowlby); observando un estilo más al que denominó desorganizado. Niños sometidos a dicha experiencia suelen mostrar una modalidad de reacciones similares a las que se han tenido con la madre en otras situaciones.

Diseña el instrumento Entrevista de pago Adulto (AAI) y a partir de aplicarlo descubre en los relatos que en el adulto se ha formado un “modelo representacional de apego ” concordante con el adquirido de la relación con las figuras paternas. Dichas modalidades son consideradas como “estrategias adaptativas

El cuadro anterior sirve entonces como referencia para delimitar cómo dichos vínculos pueden ser materia de estudio de la psicopatología puesto que pone de manifiesto que en la interacción y vínculo, ya sea el niño o el adulto, presentan patrones para la estructuración de la personalidad y actitudes que pueden ser consideradas no aptas para el desarrollo y satisfacción personal. Al respecto dice Barroso, Olga 2014:

Y en función de cómo sean las características de del proceso de satisfacción de esta necesidad de crear un vínculo afectivo, estable y duradero será el tipo de estilo de apego que desarrollará el niño en su infancia que posteriormente evolucionará al estilo de apego adulto que pondrá en juego en las relaciones de pareja (p. 7)

Por lo tanto, el apego adulto puede ser definido como un modelo mental de interacción que el individuo ha adquirido y desarrollado en las primeras etapas de vida a través del vínculo y los patrones de interacción que ha tenido con figuras significativas, que se supone funcionan como agentes de satisfacción de distintos tipos de necesidades (alimento, afecto, cercanía, confianza, etc.), y que lo motivan a realizar estrategias de adaptación a nuevas relaciones en la vida de adultez en las relaciones con los otros (sobre todo pareja, pero también, amigos, familia, compañeros de trabajo, etc.)

Tipología del apego

En base a la construcción conceptual hecha anteriormente, se tiene que es a partir de la investigación de los pioneros interesados en este fenómeno como se han ido identificado y categorizando distintos tipos de apego, a los cuales se les ha denominado: estilos de apego . Dicen Medina, Camila; Rivera, Laura; y Aguasvivas, José (2016) que: “Dependiendo de cómo haya sido la relación del niño con su cuidador primario, el apego puede clasificarse en tres tipos: seguro, inseguro evitativo e inseguro ansioso o ambivalente. (p. 308)” A lo cual hay que hacer la observación de que parecen haberse dedicado casi exclusivamente a la experimentación con infantes y sólo a especulaciones con adultos (excepto por los trabajos de Marie Main).

No obstante, la investigación más actual que se ha dado a la tarea de continuar sobre la línea de interés en el apego adulto, ha llegado a importantes consideraciones, como por ejemplo lo expone Mauricio Corina al señalar lo siguiente:

Una segunda tradición científica que ha estudiado relaciones de apego en adultos proviene de psicólogos sociales y de al personalidad que usan autocuestionarios como base de su tipología (Mikulincer y Shaver, 2016). Han aparecido dos tipologías basadas en estos autocuestionarios. La primera tipología usa los tres patrones de apego en infantes descritos por Ainsworth y su lógica emocional segura, evitativa y ansiosa-ambivalente como base para describir relaciones románticas en adultos (Hazan y Shaver, 1987). Una segunda tipología usa cuatro categorías que especifican los modelos de apego (positivos y negativos) que tienen los individuos hacia sí mismos y hacia la figura de apego (Bartholomew, 1990; Bartholomew y Horowitz, 1991) Estos cuatro estilos de apego son:

  • Seguro (imagen positiva hacia uno mismo y positiva hacia la figura de apego)
  • Descartante (imagen positiva hacia uno mismo y negativa hacia la figura de apego)
  • Temeroso (imagen negativa hacia uno mismo y negativa hacia la figura de apego)
  • Preocupado (imagen negativa hacia uno mismo y positiva hacia la figura de apego)

En este orden de ideas, se considera que el abordaje conveniente respecto a la tipología en el trabajo con adultos sea el de la segunda opción señalada por Mauricio Cortina (Op, cit.), puesto que están diseñados y fundamentados desde la perspectiva del apego como modelos mentales representacionales de la interacción positiva o negativa del Yo y de los Otros; cuestión que de acuerdo al desarrollo cognitivo y afectivo en los adultos se supone más factible de abordar que en los niños (en quienes la madurez cognitiva, está aún en despliegue de capacidades). Además de considerar que el uso del instrumento de la Entrevista de Apego Adulto es inherentemente pertinente sólo aplicable a población adulta.

Criterios para el diagnóstico

Es importante señalar en principio que a pesar de que los estilos de apego negativos -o inseguros- son queja abundante en la práctica de la psicoterapia y que la investigación ha tomando nuevos y más amplios cauces, la problemática no ha sido incluida específicamente en el Manual Estadístico y Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM-S, versión actual), debido a varios factores probables. Únicamente dentro de la clasificación de los Trastornos de Ansiedad , se hace referencia a una categoría diagnóstica que es la denominada Trastorno de ansiedad por separación y que, se puede decir, comparte sólo algunas características con lo que se aprecia a partir de la experiencia de la práctica clínica -en los terrenos de las orientaciones psicodinámicas, sobre todo- y la investigación al respecto de los apegos negativos.

En congruencia a la tipología ya señalada en el apartado anterior, se presenta a continuación una propuesta de criterios diagnósticos para el trabajo del apego negativo en adultos.

Dimensiones y características de los estilos de apego

**Tipo seguro **

1. Estrategias de regulación emocional.

Mayor facilidad para expresar sus emociones. Tiene expectativas positivas de que en las relaciones románticas o íntimas sus parejas los van a escuchar y ayudar cuando lo necesiten. Mayor confianza en ellos mismos y sus parejas. Estando en mejor contacto con sus sentimientos, están mejor equipados para identificar señales de sus parejas están emocionalmente responsivas o poco confiables e insensibles. Afrontan con mayor serenidad y con más recursos emocionales. (Cortina Mauricio, Ibid, págs 15-21)

2. Percepción de sí mismo y los demás (modelo de representación mental).

Que aúna una idea positiva de sí mismo y una idea positiva de los demás. (Yarnóz, y cols. 2001. p. 162)

3. Actitudes en la relación de pareja

Predice aspectos positivos del funcionamiento de la relación como son interdependencia, compromiso, confianza, y satisfacción entre sus miembros. (Kirkpatrick y Davis, 1994; citado en Carrillo Medina, 2004). Hay sentimientos empáticos de comprensión de los pensamientos y sentimientos del otro en ambas posiciones. Hay una expresión abierta de las necesidades de cuidado y contacto, así como la recepción de dicho contacto.

4. Aspectos de personalidad

Confían en sus figuras de apego y perciben el ambiente como poco amenazante. Tienen capacidad de enfrentar los desafíos de la vida diaria de manera fluida, sin necesidad de aplicar mecanismos de defensa masivos… Son menos propensos al desarrollo de trastornos de la personalidad. (Lorenzini y Fonagy, 2014, Ibid, p.8)

Tipo Descartante

**1. Estrategias de regulación emocional**

Hay formas defensivas de minimización descartantes-evitativas que son desde menos defensivas y “suaves” a más defensivas y “duras”. Las suaves suelen acompañarse de idealización de as figuras de apego y una falta de contacto con los sentimientos. Según resultados de la AAI usan adjetivos positivos para describir su relación con figuras de apego, pero no pueden corroborar sus descripciones positivas con ejemplos concretos. Cuando son presionados a proveer evidencias generalmente aducen a una falta de recuerdo. Dificultades en identificar y diferenciar los propios sentimientos y emociones Son individuos vulnerables que tienen miedo a ser rechazados o heridos en relaciones íntimas.

En la variedad dura además de no estar en contacto con sentimientos tiernos y vulnerables, hay una actitud de rechazo a los sentimientos de vulnerabilidad. Son vistos en uno mismo y en los demás como expresiones de debilidad. Hay una inflación de sí mismos y pensarse superiores a los demás y una racionalización de la negligencia o maltrato que recibieron en manos de sus figuras de apego. Es común que digan que eso los hizo fuertes. (Cortina Mauricio, Ibid, págs 15-21)

2. Percepción de sí mismo y los demás (modelo de representación mental)

Una idea positiva de sí mismo y una idea negativa de los demás. (Yarnóz, y cols. 2001. p. 162)

3. Actitudes en la relación de pareja

Desarrollan modelos de sí mismo como suspicaces, escépticos y retraídos, y de los otros como desconfiables o demasiado ansiosos para comprometerse en las relaciones íntimas, se sienten incómodos intimando con otros y encuentran difícil confiar y depender de ellos. Es probable que se involucre en relaciones casuales, extraconyugales y sin sentimientos. Disfruta menos el contacto físico.

4. Aspectos de personalidad.

Que han carecido crónicamente de apoyo de figuras de apego, suelen negar o desestimar las amenazas del ambiente. Por lo tato, presentan un umbral más alto frente a emociones negativas o frente a las necesidades de apego. (Lorenzini y Fonagy, 2014, Ibid, p.8)

Tipo Preocupado

**1. Estrategias de regulación emocional**

Hipervigilancia y preocupación sobre la disponibilidad de la figura de apego que persiste en diferentes grados de intensidad en adultos. En los casos de mayor intensidad, se encuentran enredados en sus relaciones de apego con diferentes grados de ansiedad, miedo, enojo, ambivalencia, y en ocasiones, pavor de ser abandonados. Dificultades en delimitar problemas emocionales o conflictos que corresponden a uno mismo y los que corresponden a la pareja, lo que lleva muchas veces a una serie de recriminaciones y acusaciones. (Cortina Mauricio, Ibid, págs 15-21)

2. Percepción de sí mismo y los demás (modelo de representación mental)

Con una idea de sí negativa y positiva de los demás. (Yarnóz, y cols. 2001. p. 162)

3. Actitudes en la relación de pareja

Tiende a desarrollar modelos de sí como poco inteligentes, inseguros y de otros como desconfiables, y reacios a comprometerse en las relaciones intimas, frecuentemente se preocupan de que sus parejas no los quieran y sienten temor al abandono.

4. Aspectos de personalidad

Luego de una historia de apoyo inconsistente por parte de sus figuras de apego primarias, presentan un umbral más bajo para la percepción de las amenazas ambientales y por tanto para desarrollar estrés. Fácilmente muestran angustia o ira y exhiben búsqueda compulsiva de atención y sobre dependencia(Lorenzini y Fonagy, 2014, Ibid, p.8) .

Tipo Temeroso

1. **Estrategias de regulación emocional**

Colapso temporal de una estrategia de regulación emocional viable. Conductas atípicas en la interacción con sus figuras de apego en donde hay expresiones de temor, congelamiento y movimientos lentos y sin sentido. Producto de gestos, estados afectivos, o conductas alarmantes de sus figuras de apego que causan temor y produce impulsos contradictorios. Hace uso de estrategias controladora cuidadora o controladora punitiva (Cortina Mauricio, Ibid, págs 15-21)

2. Percepción de sí mismo y los demás (modelo de representación mental)

Con una idea tanto del self como de los otros negativa. (Yarnóz, y cols. 2001. p. 162)

3. Actitudes en la relación de pareja

No se mencionan (sujeto a investigación)

4. Aspectos de personalidad

Usualmente ha tenido padres quienes han sido abusivos o incapaces de resolver sus propias experiencias traumáticas. Son los más propensos a desarrollar trastornos de la personalidad. (Lorenzini y Fonagy, 2014, Ibid, p.8)

De acuerdo con la información de la tabla, el diagnóstico debería establecerse desde la observación de distintas dimensiones que van desde la cuestión de la representación mental, pasando por la adopción de estrategias emocionales -como formas de afrontamiento de la ansiedad- la estructuración y expresiones de la personalidad y patrones de interacción con la pareja en la edad adulta. De modo que se considera pertinente sintetizar dichos aspectos a manera de presentar los “signos y síntomas” más representativos de acuerdo a cada tipo de apego, para lo cual se considera óptima la clasificación ubicada en el sitio web psicología-online.com; en la cual se presenta lo siguiente:

Síntomas del estilo de apego seguro

  • Aceptar depender emocionalmente de la pareja y que la pareja dependa de ellos.
  • Sentirse contento por el bienestar de la pareja
  • Les gusta pasar tiempo con su pareja pero también saben darle su espacio
  • Se sienten seguros del amor que sienten por su pareja y del que su pareja siente por ellos
  • No viven con la preocupación de que su pareja vaya a dejarles a pesar de que saben que son cosas que a todos les pueden pasar
  • Aceptan cuando la pareja no desea continuar con la relación a pesar del dolor natural que esto pueda causarles
  • Saben disfrutar de la intimidad y cercanía en una relación de pareja

Síntomas del estilo de apego evitativo

  • Se muestran distantes e incluso fríos con la pareja
  • Les genera ansiedad e incomodidad que la pareja busque un mayor nivel de intimidad y compromiso
  • Evitan depender emocionalmente de la pareja
  • Les cuesta expresar sus sentimientos y emociones
  • Se prestan mucho a tener relaciones a distancia
  • Le dan mucho valor a la independencia y autonomía personal
  • Superan con facilidad los rechazos ya que no le dan mucha importancia a las relaciones sentimentales
  • La pareja no suele ser su prioridad

Síntomas del estilo de apego ansioso/ambivalente

  • Basan su felicidad casi exclusivamente en la relación de pareja
  • Tienen un miedo constante a ser abandonados
  • Se sienten inseguros sino están cerca de la pareja
  • Gran parte de su energía emocional y sus pensamientos del día a día están basados en la relación de pareja
  • Intentan interpretar todo el tiempo lo que dice o hace la pareja
  • Frecuentemente sienten que la pareja no los ama tanto como ellos lo desean por lo que suelen ser muy exigentes con ella en cuanto a qué tanto les demuestran su amor

Síntomas del estilo de apego desorganizado/desorientado

  • Pueden amar y odiar a su pareja al mismo tiempo
  • Sus relaciones tienden a ser muy conflictivas y dramáticas
  • Pareciera que lo que hacen y lo que sienten no está en sintonía
  • Son propensos a desarrollar un trastorno límite de la personalidad o uno histriónico
  • Con su actitud suelen confundir a su pareja en cuanto a lo que sienten
  • Les puede causar mucho temor ser abandonados y pueden sentirse dependientes de la pareja sobre todo si esta los rechaza y cuando la pareja muestra dependencia emocional hacia ellos suelen sentirse asfixiados e incómodos

Etiología

El origen de estilos de apego negativos o tóxicos, como se ha venido explicando en el desarrollo, tiene su origen en el vínculo de apego y las interacciones que tiene el infante en sus primeras experiencias con figuras de cuidado, como lo explican Lorenzini y Fonagy (ibid., p. 9):

La influencia de los factores genéticos en apego seguro ha sido estimada entre un 23% y un 45%, lo que enfatiza la naturaleza bidireccional del desarrollo de las relaciones de apego: padres e infantes co-construyen patrones de relación. Es común encontrar que los mismos factores genéticos predicen tanto estilos de apego como trastornos de personalidad al mismo tiempo (Brussoni, Jang, Livesley, & Macbeth, 2000; Crawford et al., 2007; Donnellan, Burt, Levendosky, & Klump, 2008; Torgersen, Grova, & Sommerstad, 2007). De esta evidencia se desprende que son los factores ambientales los que dan cuenta de la mayor parte de la variación en el desarrollo de los estilos de apego. Entre estos factores externos, el más importante es la presencia segura de una figura primaria de apego efectiva, sensible a las señales verbales y no verbales del infante, y que es capaz de responder a éstas sin ser inundada por la ansiedad.

Por otro lado, considerando que hay cierta relación entre algunos puntos de articulación entre los apegos inseguros o negativos y el trastorno de ansiedad por separación (debido ello a la manera en cómo el individuo adulto desarrolla y aplica ciertas operaciones de seguridad y estrategias emocionales para afrontar amenazas, reales o imaginarias), Pacheco, Bernardo. y Ventura Tania (2009; p. 114) remarcan en su artículo que las bases etiológicas necesariamente están ubicadas en las primeras interacciones de construcción de vínculos con la figuras parentales, pero además señalan la importancia de la estructura y dinámica familiar, así como de los patrones de crianza de acuerdo valores culturales y estratos socioeconómicos y su influencia en el asunto. Lo que comentan se expone a continuación, tomando partes esenciales de sus viñetas:

  • Apego y regulación de la ansiedad: Desde la perspectiva de la teoría del apego, el ser humano no nace con la capacidad de regular sólo sus reacciones emocionales, sino que necesita un sistema regulador que es el vínculo… La situación de separación o desapego transitorio en una díada vinculada de manera insegura, es vivida en la relación madre-hijo con gran tensión, con repercusión en lo emocional y en lo cognitivo. Desde la perspectiva de la teoría del vínculo, se debe considerar que tanto el niño como la madre pueden ser agentes sintomáticos, es decir “responsables” de la manifestación del cuadro clínico. Desde este punto de vista es necesario ante una angustia excesiva en el niño, evaluar el funcionamiento de la relación diádica madre-hijo.
  • El sistema familiar, la ansiedad parental y el estilo de crianza: Las familias de tipo aglutinada pueden ser fuente de excesiva ansiedad por separación, ya que en ellas se altera el desarrollo de la autonomía emocional por la existencia de vínculos demasiados estrechos que entorpecen la diferenciación emocional. En estas familias los padres se caracterizan por un estilo ansioso y sobreprotector y el grupo familiar tienden a la evitación del conflicto, por lo tanto, la ansiedad tiende a expresarse como somatizaciones. Se ha observado que los hijos de padres que presentan trastornos de ansiedad tienen mayor riesgo de desarrollar trastornos ansiosos…

Niveles de severidad

**Niveles de Severidad en Neurosis**

Nivel 1.- Presenta un moderado malestar relacionado con preocupación o indiferencia, sobre el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a la amenaza real o imaginaria de la separación. Lo que se manifiesta por medio de: ideas que reflejan desconfianza sobre sí mismo o sobre la pareja; emociones de temor, enojo, tristeza o insensibilidad poco frecuentes (una vez a la semana) ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o evitación y reconocimiento de recursos propios o no para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos no perciben en él/ella signos y síntomas relevantes que impliquen un deterioro importante en distintas áreas de su vida cotidiana. Si se le pregunta, puede hablar sobre el tema.

Nivel 2.- Muestra irritabilidad y/o reacciones exageradas relacionadas con preocupación o indiferencia, sobre el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a la amenaza real o imaginaria de la separación. Lo que se manifiesta por medio de: ideas que reflejan desconfianza sobre sí mismo o sobre la pareja; emociones de temor, enojo, tristeza o insensibilidad algo frecuentes (menos de tres días a la semana) ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o evitación y reconocimiento de recursos propios o no para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos perciben en él/ella un signo o síntoma que podrían implicar leve deterioro en un área de su vida cotidiana. Puede hablar sobre el tema con otros para expresar su sentir.

Nivel 3: Muestra irritabilidad y/o reacciones bastante desproporcionadas relacionadas con preocupación o indiferencia, sobre el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a la amenaza real o imaginaria de la separación. Lo que se manifiesta por medio de: ideas que reflejan desconfianza sobre sí mismo o sobre la pareja; emociones de temor, enojo, tristeza o insensibilidad frecuentes (tres días o más a la semana) ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o evitación y reconocimiento de recursos propios o no para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos perciben en él/ella al menos dos signos y síntomas que podrían implicar un deterioro en una o dos áreas de su vida cotidiana, tales como el aislamiento para no hablar, o rechazo cuando alguien hace referencia al tema.

Nivel 4: Muestra irritabilidad y/o reacciones desproporcionadas relacionadas con preocupación o indiferencia, sobre el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a la amenaza real o imaginaria de la separación. Lo que se manifiesta por medio de: ideas que reflejan desconfianza sobre sí mismo o sobre la pareja; emociones de temor, enojo, tristeza o insensibilidad bastante frecuentes (de uno a tres meses) ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o evitación y reconocimiento de recursos propios o no para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos perciben en él/ella varios signos y síntomas que podrían implicar un deterioro en distintas áreas de su vida cotidiana, tales como el aislamiento y negarse no hablar, o rechazo hostil cuando alguien hace referencia al tema.

Nivel 5: Muestra reacciones muy intensas, marcadamente desajustadas, de angustia u hostilidad relacionadas con preocupación o indiferencia, sobre el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a la amenaza real o imaginaria de la separación. Lo que se manifiesta por medio de: ideas que reflejan desconfianza sobre sí mismo o sobre la pareja; emociones de temor, enojo, tristeza o insensibilidad muy frecuentes (a partir de tres meses en adelante) ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o evitación y reconocimiento de recursos propios o no para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos perciben en él/ella la mayor parte de los signos y síntomas mencionados que podrían implicar un deterioro en la mayor parte o todas las áreas de su vida cotidiana, tales como el aislamiento y depresión o ansiedad, o rechazo con expresiones de agresión física o verbal, cuando alguien hace referencia al tema.

Niveles de Severidad Psicosis

Nivel 1: Presenta delirios y obsesión relacionadas con preocupación o indiferencia, sobre el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a la amenaza real o imaginaria de la separación. Lo que se manifiesta por medio de: ideas que reflejan desconfianza sobre sí mismo o sobre la pareja; emociones de temor, enojo, tristeza o insensibilidad poco frecuentes (durante al menos una semana a quince días) ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o evitación y reconocimiento de recursos propios o no para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos perciben en él/ella al menos un signo y síntoma de los mencionados, que podrían implicar un deterioro en distintas áreas de su vida cotidiana, tales como el aislamiento con depresión o ansiedad, o rechazo con expresiones de agresión física o verbal, cuando alguien hace referencia al tema.

Nivel 2: Presenta alucinaciones ocasionales relacionadas con el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a la amenaza real o imaginaria de la separación. Lo que se manifiesta por medio de: ideas que reflejan desconfianza sobre sí mismo o sobre la pareja; emociones de temor, enojo, tristeza o insensibilidad bastante frecuentes (de quince días a un mes) ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o evitación y reconocimiento de recursos propios o no para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos perciben en él/ella uno o dos signos y síntomas de los mencionados, que podrían implicar un deterioro en distintas áreas de su vida cotidiana, tales como el aislamiento con depresión o ansiedad, o rechazo con expresiones de agresión física o verbal, cuando alguien hace referencia al tema.

Nivel 3: Cerca de la mitad del tiempo vive en alucinaciones relacionadas con el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a amenazas imaginarias de la separación. Lo que se manifiesta por medio de: ideas que reflejan desconfianza sobre sí mismo o sobre la pareja; emociones de temor, enojo, tristeza o insensibilidad muy frecuentes (a partir de un mes) ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o evitación y reconocimiento de recursos propios o no para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos perciben en él/ella varios signos y síntomas de los mencionados, que implican un deterioro serio en distintas áreas de su vida cotidiana, tales como el aislamiento con depresión o ansiedad, o rechazo con expresiones de agresión física o verbal, cuando alguien hace referencia al tema.

Nivel 4: La mayor parte del tiempo vive en un mundo de alucinaciones relacionadas con el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a amenazas imaginarias de separación. Lo que se manifiesta por medio de: ideas delirantes que reflejan desconfianza sobre sí mismo o sobre la pareja; emociones de temor, enojo, tristeza o insensibilidad de gran frecuencia (durante tres meses) ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o evitación y reconocimiento de recursos propios o no para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos perciben en él/ella casi todos los signos y síntomas de los mencionados, que implican un deterioro en casi todas las áreas de su vida cotidiana, tales como pérdida real de la pareja, el aislamiento con depresión o ansiedad, perdida de empleo, rechazo a la interacción con grupos primario y/o secundario, expresiones de agresión física o verbal, cuando alguien hace referencia al tema.

Nivel 5: Vive completamente en un mundo de alucinaciones relacionadas con el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a amenazas imaginarias de separación. Lo que se manifiesta por medio de: ideas delirantes y alucinaciones que reflejan desconfianza sobre sí mismo o sobre la pareja; emociones de temor, enojo, tristeza o insensibilidad poco frecuentes (de tres meses en adelante) ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o evitación y reconocimiento de recursos propios o no para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos perciben en él/ella la mayoría de los signos y síntomas mencionados, que podrían implicar un deterioro en distintas áreas de su vida cotidiana, tales como pérdida real de la pareja, el aislamiento con depresión o ansiedad, perdida de empleo, rechazo a la interacción con grupos primario y/o secundario, expresiones de agresión física o verbal, cuando alguien hace referencia al tema.

Niveles de Salud Psicológica

Nivel 1: Buena reacción esencial con familiares y amistades de confianza, avanzando básicamente en aspiraciones y proyectos personales. Muestra una mínima preocupación o indiferencia, sobre el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a la amenaza real o imaginaria de la separación. Lo que se manifiesta por medio de: ideas que reflejan confianza sobre sí mismo y sobre la pareja; emociones de seguridad, tranquilidad, alegría, sensibilidad y empatía constantes ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o aceptación y reconocimiento de recursos propios o no para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos no perciben en él/ella signos y síntomas relevantes que impliquen un deterioro importante en distintas áreas de su vida cotidiana. Si se le pregunta, puede hablar sobre el tema.

Nivel 2: Propone y participa en proyectos que beneficien a su grupo laboral, escolar o vivencial, junto con su pareja, amigos y familiares, realizando actividades que generen satisfacción y seguridad, ya que no siente la presencia de amenazas irracionales a su relación con figuras significativas, su socialización y comunicación son asertivas. En ese sentido, muestra una mínima preocupación o indiferencia, sobre el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a la amenaza real o imaginaria de la separación. Lo que se manifiesta por medio de: ideas que reflejan confianza sobre sí mismo y sobre la pareja; emociones de seguridad, tranquilidad, alegría, sensibilidad y empatía constantes ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o aceptación y reconocimiento de recursos propios para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos no perciben en él/ella signos y síntomas relevantes que impliquen un deterioro importante en distintas áreas de su vida cotidiana. Puede hablar sobre el tema sin que se le pregunte sobre ello.

Nivel 4: Muestra iniciativa para proponer y participar en proyectos que benefician a una nación de manera transgeneracional, con actividades que sean satisfactorias. En ese sentido, su preocupación o indiferencia, sobre el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a la amenaza real o imaginaria de la separación no son algo que afecte su integridad y sus relaciones. Lo que se manifiesta por medio de: ideas que reflejan confianza sobre sí mismo y sobre la pareja; emociones de seguridad, tranquilidad, alegría, sensibilidad y empatía muy frecuentes ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o aceptación y reconocimiento de recursos propios para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos no perciben en él/ella signos y síntomas relevantes que impliquen un deterioro importante en distintas áreas de su vida cotidiana. Puede hablar sobre el tema sin que se le pregunte sobre ello y puede buscar apoyo si lo necesita, además de poder ayudar a otros.

Nivel 5: Iniciativa para proponer y participar en proyectos que benefician a la humanidad, a la naturaleza y a la vida, con actividades que sean satisfactorias. En ese sentido, su preocupación o indiferencia, sobre el funcionamiento de la relación de pareja (en aspectos tales como: interdependencia, compromiso, contacto, cuidado y/o satisfacción); o respecto a la amenaza real o imaginaria de la separación no afectan su integridad y sus relaciones en ningún sentido. Lo que se manifiesta por medio de: ideas que reflejan confianza sobre sí mismo y sobre la pareja; emociones de seguridad, tranquilidad, alegría, sensibilidad y empatía muy frecuentes ante comportamientos de acercamiento o lejanía de la pareja; actitudes de afrontamiento o aceptación y reconocimiento de recursos propios para la solución de problemas en la relación de pareja o la posibilidad de la separación. Sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos no perciben en él/ella signos y síntomas que impliquen un deterioro en las distintas áreas de su vida cotidiana. Puede hablar sobre el tema sin que se le pregunte sobre ello, puede buscar apoyo si lo necesita y además puede ayudar a otros.

Ejemplo de caso

**Identificación del paciente **

Vanesa (nombre ficticio), mujer de 28 años, vive en unión libre con Ramiro (nombre ficticio), tienen un hijo de 4 años de edad. Viven en casa de los padres de él (en un departamento aparte), desde que se juntaron. Ella trabaja como recepcionista en un consultorio dental, en la zona de Interlomas, desde hace 3 años aproximadamente; y Ramiro trabaja como asistente de contabilidad en un despacho, también por la misma zona, desde hace 2 años aproximadamente. Mientras ellos trabajan dejan al niño a cargo de la suegra (que además cuida a otros dos niños más grandes, hijos de la hermana de Ramiro)

Motivo de consulta

Vanesa (nombre ficticio) asiste a consulta psicológica debido a que desde hace aproximadamente tres meses, menciona, ha tenido frecuentes discusiones con su pareja, Ramiro (nombre ficticio), con quien vive en unión libre desde hace 4 años. Ella refiere que las peleas se deben a que él bebe alcohol cada fin de semana, desde los viernes hasta el domingo y que frecuentemente no llega a dormir en esos días. Asunto que se suscitó desde que estuvo embarazada de Iker (ficticio), su hijo. Menciona que dichos episodios le causan mucha angustia, lo cual se ve reflejado en que constantemente la acechan pensamientos referentes a que ella lo ama, pero él a ella no, puesto que no se compromete a cambiar y dejar de beber y compartir su tiempo son ella y el hijo. Dice sentir mucho miedo de dejarlo, puesto que no quisiera sentir culpa por el hecho de que algo le pase cuando está bebiendo debido a que se vuelve agresivo (ya una ocasión la ha golpeado, bajo los efectos del alcohol). Además de presentar frecuentemente síntomas físicos como cansancio, espontáneas y continuas gripes, dolores de cabeza y de espalda (lo cual se ha chacado con dos médicos, y ambos le diagnostican que no tiene ningún problema, y le recomiendan asistir al psicólogo). De acuerdo con esto, se determina que su motivo de consulta está relacionado con el apego con la figura de la pareja.

Historia del problema

A través de haberle aplicado Entrevista de Apego Adulto (AAI) y comenzar con las sesiones, la paciente va narrando el tipo de vínculo y relación que ha tenido en la infancia con la figura materna y la paterna. Ella es la hija primogénita de tres (dos hermanos, la que le sigue mujer y el menor hombre). Respecto a la primera, expresa que cuando niña, recuerda haber tenido una relación muy distante con su madre, debido a que la mayor parte del tiempo trabajaba (como maestra de primaria y secundaria) y cuando está en casa sólo se dedica a preparar clases. Dice que no le prestaba mucha atención. Por otro lado, con su padre, refiere haber tenido una relación muy estrecha; debido a que el padre no labora y pasa la mayor parte del tiempo cuidando los hijos y haciendo los quehaceres de casa. Menciona que con él hay muchas muestras de atención y afecto (juega con ella, le da de comer, la acompaña a la escuela, le compra todo lo que pide, etc). La misma dinámica familiar se repite hasta su juventud; que es cuando conoce a Ramiro en un trabajo temporal (Sanborn´s). Al respecto relata que comienza a salir con Ramiro durante cerca de un mes, le llama la atención en ese momento su cortesía y buen trato; después de estar saliendo ella toma la iniciativa para preguntar sobre qué tipo de relación tienen, a lo que Ramiro le responde que lo que ella desee. Comienzan así el noviazgo y al año y medio, queda embarazada. Vanesa le notifica y él responde (igual que para el noviazgo) que ella decida. Ella le pide que se vayan a vivir juntos, a lo cual él acepta. Es en esta etapa cuando gradualmente comienza Ramiro a beber. Comienza el distanciamiento de la relación de pareja, según lo señala Vanesa, puesto que ella comienza a reprocharle que él no se da tiempo para cuidar al niño (a la par, comienza a sentir incomodidad con la suegra, puesto que le empieza decir que ella debería decirle a Ramiro que no tome). Posteriormente, su padre enferma de cáncer de hígado, con lo cual ella comienza a sentir temor acerca de llegar a morir de la misma enfermedad. Las peleas se vuelven más intensas y frecuentes con Ramiro, al grado en que él la insulta diciéndole que es una arrastrada, la corre de la casa, y ella no responde, sólo empieza desarrollar síntomas de ansiedad: preocupación extrema por el hecho de que él beba y que pueda sufrir un accidente (incluso en ocasiones sale a buscarlo a la calle), preocupación por el hecho de morir igual que el padre y dejar a su hijo sin protección, temor a terminar la relación debido a que no desea volver con su familia (mamá y hermanos), puesto que su hermano presenta adicción al crack y vivió experiencias muy desagradables con esa situación; algunos síntomas de tipo somático (dolores en ciertas zonas del cuerpo y resfriados); problemas con compañeros de trabajo debido a que la mayor parte del tiempo está irritable, tristeza profunda cuando él no está en casa y/o le cancela en último momento si quedan en salir a algún lado y el decide irse a tomar; percibe constantemente la posibilidad de la separación como amenazante, pues cree que no podrá salir adelante con el hijo.

Tratamiento

Sea considerado un trastorno psiquiátrico, o sea un malestar, insatisfacción, queja derivados de una situación de la vida cotidiana como es el tan importante vínculo con los otros, es esencial que el psicoterapeuta tenga noción del tratamiento posible que se le puede dar al sufrimiento que expone la persona. En ese sentido, sea en la infancia o en la adultez, es muy importante buscar un tratamiento, pues este tipo de problemática no se desvanece por su cuenta, tiende a crecer, a ramificarse hacia otras áreas de la vida y a facilitar el desarrollo de otras formas de ansiedad, por ejemplo, ataques de pánico o el desarrollo de un trastorno límite de personalidad. Por lo cual Sarmiento Sara, en su publicación en el sitio web de Cepsim, señala que:

El tratamiento para los trastornos de apego se basa en ayudar a la persona a crear vínculos más seguros y beneficiosos, en cambiar ciertas creencias o esquemas mentales que ha dado por válidos, en ayudarle a vincular de un modo más sano y a reaprender a interpretar la realidad, siempre desde la cercanía y comprensión del terapeuta.

El terapeuta trabajará desde diferentes corrientes y estrategias como el psicoanálisis relacional, la terapia Gestalt o en casos de trauma grave, el EMDR, que se ha visto como una técnica muy efectiva para este tipo de trastornos. Otras estrategias como la Terapia Basada en la Mentalización o la Terapia Basada en la transferencia pueden ayudar a reparar el apego, especialmente en casos graves como los trastornos de la personalidad. Sea como sea, el psicólogo ayudará a la persona a vivir desde un lugar más seguro, reparando los daños del apego que actualmente le hacen sufrir.

Desde ese punto de vista se considera importante hacer un bosquejo de algunos de los tratamientos que se recomiendan trabajar para la cuestión del apego inseguro adulto. De acuerdo con Lorenzini y Fonagy (Ibid., págs. 18-23)

  • El Tratamiento Basado en la Mentalización. El tratamiento basado en la mentalización (MBT, por sus siglas en inglés) apunta a estabilizar el sentimiento de sí mismo del paciente a la vez que mantiene un nivel óptimo de tensión emocional en el contexto de una relación terapéutica bien manejada, es decir, no demasiado intensa ni demasiado distante… Las intervenciones de la MBT están diseñadas para abordar las relaciones de apego en condiciones controladas, prestando mucha atención a la evolución de la relación terapéutica. Para una descripción detallada de las técnicas y de la actitud terapéutica, recomendamos la lectura de los manuales de tratamiento (Bateman y Fonagy, 2004; Bateman y Fonagy, 2006).
  • Psicoterapia Centrada en la Transferencia. El objetivo primario de la TFP es la reducción de la sintomatología y del comportamiento autodestructivo, a través de la modificación de las representaciones del self y de los demás que son actuadas en la relación trasferencial, logrando un cambio en la estructura de la personalidad del paciente. La TFP consiste en dos sesiones semanales de 45 minutos de duración durante tres años. El terapeuta utiliza técnicas como la clarificación la confrontación y la interpretación de la transferencia.
  • Terapia de esquemas. (SFT por sus siglas en inglés)

Bibliografía

  • Barroso Braojos, Olga (2014) El apego adulto: la relación de los estilos de apego desarrollados en la infancia en la elección y las dinámicas de pareja. Revista Digital de Medicina Psicosomática y Psicoterapia. No 1, Vol 4.
  • Cortina, Mauricio (2018). Avances clínicos de teoría de vínculo e apego en los últimos 25 años. Revista Aperturas Psicoanalíticas. No. 59. Pp 1-30.
  • Definición de trastorno mental. (2019). Diccionario de la Lengua Española [versión electrónica].
  • Ezama, E, Alonso, Y y Fontanil, Y; (2010). Pacientes, síntomas, trastornos, organicidad y psicopatología. Internacional Journal of Psychology and Psychological Therapy. Vol. 10. No.2. p. 293-314.
  • Lorenzini, Nicolas y Fonagy, Peter (2014). Apego y trastornos de la personalidad. Revista Digital Mentalización. Año I. No. II.
  • Madrid. Real Academia Española/Asociación de Academias de la Lengua Española. https://dle.rae.es › srv › fetch
  • Medina, Camila; Rivera, Laura; y Aguasvivas, José (2016). El apego adulto y la calidad percibida de las relaciones de pareja. Evidencias a partir de una población adulta joven. Salud y Sociedad. Vol. 7. No. 3. pp. 306-318.
  • Pacheco, B. y Ventura, T. (2009). Trastorno de ansiedad por separación. Rev Chil Pediatr. 80 (2)
  • Yarnóz, y cols. (2001). Apego en adultos y percepción de los otros. Servicio de publicaciones de la Universidad de Murcia. Vol. 17, No. 2. Pp 159-170.
  • S/f. Efectos de los estilos de apego en la pareja. UNAM. Facultad de Psicología.


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