Herramientas de usuario

Herramientas del sitio


enfermedades-psicologicas:envidiosidad

¿Eres psicólogo y quieres complementar la información de esta página? Sigue estas instrucciones.

Envidiosidad o envidia patológica

Elaboró: Psicóloga Ernestina Hermosillo Romero
Foto: lamazone

Foto: lamazone

DEFINICIÓN

La envidia deriva de la palabra latina “invidia” que significa la consideración de algo con malicia; podría traducirse como “mala voluntad” o “malquerencia”. Significa descontento con, o deseo de las posesiones de otro (Bryson, 1977). El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la envidia como: “tristeza o pesar del bien ajeno”, así como “emulación, deseo de algo que no se posee”, “tristeza y pesar por no poseer lo que tiene otro”, “deseo de tener lo que otro tiene”.

De estas definiciones pueden extraerse dos de las principales características que se asumen de la envidia.1) Una ferviente aspiración de poseer algo de lo que se carece, pero que lo disfrutan otros 2) Un deseo de que quien efectivamente dispone de lo que se anhela, lo pierda, o de alguna manera se vea perjudicado.

La envidia podría definirse como una emoción compuesta por sentimientos de inferioridad, hostilidad y resentimiento resultantes de la toma de conciencia de que otra persona o grupo posee un atributo personalmente ambicionado (Parrot y Smith, 1993).

CLASIFICACIÓN

Se trata de una emoción eminentemente social, ya que las reacciones afectivas inducidas se producen por comparación con los demás. La envidia no es racional y es capaz de destruir una relación poco a poco.

El envidioso pone en marcha estrategias en defensa de la envidia: el disimulo, la afectación de indiferencia, la conspiración del silencio, la ironía, el sarcasmo y la burla.

Todas estas las estrategias tienen el objetivo de anular el efecto negativo de la confrontación, rebajar el valor o a quien lo encarna; se funda en la mentira y en la mala fe. La envidia tiene esta característica: ser antes que nada, un secreto

Hay muchas formas de envidia; algunos tipos son:

La envidia en la Sociedad

La envidia juega un papel muy importante en todas las sociedades, hay crímenes cuya motivación es la envidia; la política generalmente está basada en la envidia, por lo que existen importantes razones para tratar de evitar ser envidiado por los otros.

La envidia nacional

En lo referente a la expresión de la envidia, su relativa y su lamentable aceptabilidad en las tradiciones nacionales afloja el freno del Superyó individual y abre las compuertas a la agresividad reprimida en contra de aquéllos cuya superioridad —real o imaginada— mortifica al amor propio.

La envidia profesional

La envidia entre los seres humanos suele aumentar de modo directamente propor- cional a la similitud de sus circunstancias y, por tanto, se acentúa entre los hermanos de profesión

La envidia entre hermanos

Surge de las experiencias de las repetidas comparaciones con los hermanos en las que salen perdiendo. La envidia puede ser consecuencia de un complejo de inferioridad, puede darse cuando el hermano mayor es muy brillante y el otro lo percibe como un techo inalcanzable, o cuando ve a otro, aunque sea menor, como un rival que todo lo hace mejor que él.

La envidia en el ámbito laboral

Si el envidioso está en un puesto elevado no dejará que una persona con capacidad se le acerque, creando así conflictos y gestiones laborales defectuosas que van en perjuicio de la empresa, por tener en puestos de mando a profesionales que valen poco y a su vez, mantener en cargos sin importancia, a operarios bien cualificados

La envidia entre conocidos

Esta emoción suele darse con relación a personas muy cercanas y las cualidades de estas personas a las que se envidia, son objeto de crítica o murmuración; por lo que en personas envidiosas puede ser frecuente la mentira, la sospecha, la intriga y el oportunismo.

La envidia entre niños y jóvenes

La envidia es uno de los principales factores que favorecen el bulling, ya que en estas personas, la posición existencial es decir, el concepto general de sí mismo y de los demás, es sobrevalorado, donde “ellos valen, los otros no”. Así se manejan con emociones donde lo bueno está en ellos y lo malo afuera; falsa rabia, resentimiento, saña, celos, sadismo, triunfo maligno y envidiosidad.

DISTINGUIR DE: CELOS

Celos y envidia son emociones muy parecidas, pero desde la antigüedad se han establecido distinciones conceptuales entre ambas. La envidia se da en una relación de dos y es el resultado de la comparación desfavorable y los celos se dan en una triada y son el resultado de la amenaza de perder el amor de alguna persona.

ETIOLOGÍA

**Psicológica**

La envidia tiene su origen en la infancia, ante el sentimiento de no ser suficientemente querido o de ser querido en menor medida de lo que necesitaba. Y estos sentimientos se viven así, tanto si existen datos de realidad que lo confirmen, como si son percepciones imaginarias o con poca base real. Estos hechos están bien archivados en el cerebro emocional y se abren ante estímulos de leve consistencia.

Los sentimientos de inferioridad constituyen su piedra angular. Las diversas modalidades de envidia no son sino un eco de los sentimientos de inferioridad y rivalidad sufridos por el niño en su desarrollo psicológico, con padres, hermanos y otras figuras significativas. La envidia instaurada en el carácter del adulto es, por lo general, una reacción ante las experiencias de pequeñez y desvalimiento de la infancia. Esto da cuenta de su universalidad y su frecuente irracionalidad.

  • A veces la envidia surge por ignorancia, en el sentido de que cuando vemos donde ha llegado una persona, ignoramos todo lo que ha trabajado para conseguirlo; el esfuerzo que le ha puesto y el sacrificio que ha realizado y todo a lo que ha renunciado.
  • En otras ocasiones la envida surge porque no nos aceptamos como somos y queremos ser como otras personas, que desde fuera, parecen más felices y mejores que nosotros.
  • Desde el punto de vista sociocultural, en la sociedad actual, la envidia está promovida por los medios de comunicación; nos hacen creer que si poseyéramos aquello que vemos que otras personas poseen, seriamos más felices.

SÍNTOMAS Y SIGNOS

La persona que experimenta envidia, sufre una disminución importante de la autoestima y se manifiesta como ira, rabia, pena, etc. Entre los valores más envidiados, suelen encontrarse el prestigio, el poder, el reconocimiento social, el nivel de vida, la pareja o hijos del otro, la capacidad adquisitiva y otras posesiones materiales.

A la envidia siempre le acompaña:

  • Un sentimiento de inferioridad e inseguridad.
  • Una incapacidad de reconocer las limitaciones personales, asociándolas a signos de debilidad.
  • Una negación total de que la infelicidad no se debe a lo que no se tiene, sino a la falta de aprecio de lo que si se posee.
  • Una falta de compromiso y responsabilidad con la propia vida.
  • Un sentimiento de que se tiene muy mala suerte y que la vida es profundamente injusta.
  • Tendencia al aislamiento y vivir centrado en sí mismo.
  • Sentimiento de ira, rabia y resentimiento.

PERFIL PSICOLOGICO DEL INDIVIDUO

  • Es propenso a padecer estrés, debido a su idea competitiva de la vida.
  • Por no lograr sus objetivos padece ansiedad.
  • Tiene miedo a perder lo que envidiaron y lograron con mucho esfuerzo
  • Estando tan asumida su necesidad de poseer, es fácil encontrar envidiosos celosos.
  • Les cuesta trabajo hacer amigos y los que tienen, es porque la vida les trata mal.
  • Si la envidia es grave, puede acabar en la cárcel por apropiarse de lo ajeno.
  • En los envidiosos graves aumenta el maltrato a la pareja, violaciones o agresiones.
  • El envidioso moderado siente desprecio por sí mismo. Sin embargo, el envidioso grave desprecia a los demás.
  • La envidia conduce al complejo de culpa e inferioridad.
  • La traición es propia de los envidiosos.
  • Como el envidioso es consciente que tiene ese defecto, procura que los demás no se den cuenta, por eso teme y odia la verdad.
  • Finge amistad y utiliza las bromas y otras oportunidades para herir.
  • El envidioso es un caso absurdo de egocentrismo, en realidad es una personalidad ego-excéntrica.

EFECTOS SECUNDARIOS DE LA ENVIDIA

La persona envidiosa tiende a aislarse de los demás o al menos tiene dificultades de relación social, su mirada actúa en términos de comparación y esto le hace sentirse angustiada.

Si la envidia es intensa puede crear ansiedad, trastornos del apetito, del sueño y diversas alteraciones. Incide también en la actitud hacia la vida moldeando unas formas de estar en relación con los otros, que van desde convertirse en eterna víctima, hasta la adopción de una postura defensiva que se traduce en modos irónicos, altaneros, fríos y distantes e incluso de menosprecio hacia los demás.

Estas personas no logran estar nunca satisfechas consigo mismas, su vida está plagada de la angustia por tener lo que es generalmente imposible.

NIVELES DE ENVIDIA

La envida se puede graduar en tres niveles:

Nivel 1.- Leve: La envidia leve consiste en querer poseer lo que tiene otro.

Nivel 2.- Moderada: Consiste en desear que el otro deje de tener lo que tiene

Nivel 3.- Grave: Es ya apropiarse de lo que tiene otra persona, llegando ya al hurto.

NIVELES DE SEVERIDAD EN NEUROSIS

Nivel 1.- Este individuo siente coraje o rabia ocasional cuando ve que alguien tiene algún objeto o pertenencia deseado por él y que no puede obtenerlo.

Nivel 2.- tiene sentimientos de inferioridad e inseguridad que le provocan envidia cuando alguien obtiene éxito o algún logro, sin que estos limiten sus relaciones sociales.

Nivel 3.- Envidia lo que tienen las personas que integran su grupo secundario, tiene la costumbre de apropiarse de algunos bienes de los demás que le gustan, lo que le ocasiona problemas interfamiliares y sociales.

Nivel 4.- Por la envidia que tiene, presenta conflictos con sus compañeros o jefes cuando tienen o externan opiniones o pensamientos propios; suele recurrir a las mentiras o levantar falsos. Puede utilizar la calumnia o generar intriga entre los demás, generando chismes en su entorno.

Nivel 5.- A causa de la desmedida envidia que siente, ha sido despedido por generar confrontaciones entre las personas, no tiene amigos y presenta problemas graves en su entorno familiar, justifica su comportamiento culpando a los demás para no asumir responsabilidades por lo que dice y hace. Los síntomas se asocian a malestar clínicamente significativo o interferencia en el trabajo, la escuela, las actividades sociales habituales o la relación con otras personas

Si estas emociones se manifiestas activadas durante mucho tiempo, llegan a dañar el organismo por la causa destructora que encierran.

En cada persona, la intensidad de la envidia estará en función de sus sensaciones reprimidas de insignificancia. Las manifestaciones de la envidia generalmente nos dirán más de los sentimientos de inseguridad del envidioso que de la personalidad del envidiado.

Smith, Diener y Garonzik (1990) construyeron una escala diseñada para medir la propensión a experimentar envidia, de la que obtuvieron tres factores, que son algunos de los más relevantes en este constructo:

1) frecuencia e intensidad de las experiencias de envidia en la vida de la persona;

2) sentimientos de inferioridad y

3) resentimiento y percepciones de injusticia.

La existencia de estos factores sugiere que las tendencias a sentirse inferior a otros y la construcción de defectos en uno mismo está muy relacionada con la sensación de injusticia. Así, la experiencia de envidia (anhelar lo ajeno y deseo de su desventura) se relaciona con resentimiento por la sensación de injusticia.

NIVELES DE SEVERIDAD EN PSICOSIS

Nivel 1.- Presenta delirios ocasionales e irracionales de envidia sobre los integrantes de su grupo primario.

Nivel 2.- Tiene alucinaciones esporádicas sobre situaciones específicas de envidia que involucran a su grupo primario o secundario.

Nivel 3.- Presenta estados de lucidez y alucinación constante sobre la ganancia que tendrá al obtener lo que los demás poseen.

Nivel 4.- Presenta estados alucinatorios sobre lo que envidia la mayor parte del tiempo, difícilmente puede reconocer y diferenciar la realidad y la alucinación.

Nivel 5.- El sujeto se encuentra en estados de delirio y alucinación constante sobre lo que envidia de los demás y se manifiestan en el periodo de exaltación, se vuelve agresivo de manera constante.

MECANISMOS DE DEFENSA

La mente humana tiene que recurrir a diversos mecanismos de defensa inconscientes, para restaurar la autoestima lesionada en las comparaciones envidiosas y equilibrar así la homeostasis narcisista. Estos mecanismos pueden ser más o menos adaptativos. Llamamos patológicos a aquellos patentemente mal adaptativos Un caso extremo de éstos puede ser el de los individuos que cometen actos “grandiosos” de terrorismo o el de aquéllos que atentan contra celebridades admiradas/envidiadas.

Los mecanismos de defensa frente a la envidia fueron descritos de manera expresa por Melanie Klein. Estos incluyen los que aparecen en las descripciones de la posición esquizo-paranoide: omnipotencia, desmentida, escisión e idealización. Son sutiles: «A menudo se observa una mezcla de la expresión efectiva de la envidia y de las defensas frente a esta No siempre es posible decir si una cosa es un ataque envidioso o si es una defensa» (Joseph, 1986, pág. 18).

CASOS REALES

**CASO 1. El Palacio de Vaux-le-Vicomte, la envidia del Rey Sol**

En Francia existen castillos famosos por diversas razones. El de Versalles, por su belleza arquitectónica y majestuosidad, residencia de los reyes Luis XIV, Luis XV y Luis XVI. El de Chantilly, célebre por la fiesta de los Tres Días organizada en honor a Luis XIV, donde brilló y pasó a la historia François Vatel, el ilustre cocinero a quien se le adjudica la creación de la crema de Chantilly. O el Castillo de If, en Marsella, protagonista de clásicos literarios, donde estuvieron prisioneros algunos personajes de Alejandro Dumas como el Hombre de la Máscara de Hierro o el Conde de Montecristo.

Todos esos muros guardan historias y son los protagonistas de Versalles, Chantilly e If, quienes nos conducen hasta otro de los castillos más hermosos de Francia: Vaux-le-Vicomte, un éxito arquitectónico del siglo XVII que el 17 de agosto de 1661 fue escenario de una fiesta que terminó en tragedia.

Situado en la localidad de Maincy, a apenas 50 kilómetros de París, el Palacio de Vaux-le-Vicomte es una joya del Barroco, una obra maestra de la arquitectura y la decoración con tres nombres propios: el arquitecto Le Vau, el pintor Le Brun y el paisajista Le Nôtre.

Fue a ellos a quienes Nicolás Fouquet encargó la construcción de un magnífico palacio en un lugar de cuyo entorno se había enamorado. Las obras comenzaron en 1653 y en 1659 ya habían acabado. Pero su dueño poco lo disfrutó.

En agosto de 1661, organizó una fastuosa fiesta en honor a Luis XIV. Miles de invitados, grandes banquetes, representaciones teatrales, fuegos artificiales… Tanto lujo despertó la envidia del ministro Colbert que consiguió convencer al ya celoso monarca de que tal derroche solo podía tener un origen: malversación de fondos públicos.

Así fue como Fouquet cayó en desgracia. Unos días después de la fiesta fue arrestado por el mismísimo D’Artagnan, encarcelado y condenado a cadena perpetua. Tiempo después, el rey adquirió objetos del castillo y solicitó precisamente a Le Vau, Le Brun y Le Notrê que realizaran el nuevo palacio de Versalles.

Fouquet murió en 1680 en la fortaleza de Pignerol, donde es posible que coincidiera con el misterioso Hombre de la Máscara de Hierro, y, aunque nunca volvió a la vida pública, dejó como recuerdo uno de los castillos más bellos del país.

Mientras tanto, El Palacio de Fouquet fue pasando de mano en mano hasta que en 1965 fue declarado conjunto histórico.

CASO 2 Tomas Alba Edison

Apenas unos segundos después de que el fonógrafo de Edison dejara de emitir en la sala sus primeras palabras, uno de los académicos que asistía a la presentación del aparato, el francés Jean Bouillaud, de 82 años, saltó de su asiento, agarró por el cuello al infeliz que lo manejaba en ese momento y comenzó a zarandearlo mientras profería que aquello era una farsa, un truco de ventrílocuo y que la noble palabra humana no podía ser reemplazada por un metal.

Bouillaud no se había vuelto loco ni había sufrido un ataque de ansiedad. En absoluto. Se trataba de un caso de envidia entre colegas, un sentimiento tan viejo como el hombre del que se ha dicho que es el más vergonzoso de los vicios.

De hecho, se le considera tan deshonroso que incluso personajes tan ilustres como el filósofo Francis Bacon no han dudado en afirmar que la envidia es un “gusano roedor del mérito y la gloria”. La Real Academia Española, más tibia en su definición, la considera un “pesar del bien ajeno”.

La envidia es un fenómeno universal, pero ni es considerada por los psicólogos una de las emociones fundamentales, ni existe una expresión facial que la caracterice de forma exacta. En su obra La fuerza de las emociones, los psiquiatras Christopher André y François Lelord indican que esto se debe a que “a diferencia de lo que ocurre con otros sentimientos, comunicar la envidia nunca ha supuesto una ventaja evolutiva”. En efecto. La envidia es un tabú social que se lleva en silencio porque, en el fondo, supone una declaración de inferioridad que no conviene revelar en público.

Plutarco ya daba cuenta de ello hace casi 2000 años. En su estudio Sobre la envidia y el odio, el genial biógrafo y ensayista griego resaltaba que “nadie dice que es envidioso”, sino que para justificar ese sentimiento se alegan todo tipo de excusas. Este comportamiento, según el sociólogo de la Universidad Libre de la Lengua y la Comunicación de Milán Francesco Alberoni, se debe a que la envidia es, en esencia, “una reacción ante el reconocimiento de una derrota”.

CASO 3 Por qué el autor de Winnie the Pooh terminó odiándolo

Hace 60 años, niños de todo el mundo -y sus padres- lamentaron el fallecimiento de uno de los genios más queridos de la literatura infantil: A. A. Milne, el creador de Winnie the Pooh.

Después de todo, Milne no fue el único que tuvo que luchar con la fama de Winnie the Pooh. Como inspiración para Christopher Robin, el hijo de Milne fue, en cierta forma, incluso más conocido que su padre.

La familia de Christopher no lo protegió precisamente de la publicidad. A él le entregaban las cartas de fans que los niños le escribían y, con la ayuda de su niñera, las respondía laboriosamente a mano.

Además, le tomaron muchas fotografías acompañado de su padre y también solo a los siete años participó en grabaciones de audio hechas para los libros, algo que posteriormente su primo calificó como una explotación que mostró “el rostro inaceptable del reino de Pooh”.

La vida de Christopher Robin Milne no fue precisamente fácil. Todo el mundo sabía, incluidos sus compañeros de clase, que niño era él y lo envidiaban. En 1930 Christopher fue enviado a un internado. Luego escribiría que ese fue el comienzo de una “relación de amor y odio con su homónimo ficticio”. Por envidia, los otros niños se burlaban de él sin misericordia. Sus vecinos le ponían la grabación en la que actuó una y otra vez hasta que, finalmente, se aburrieron de la broma y le dieron el disco. Christopher lo hizo trizas.

Fue luego de un período infructuoso de búsqueda de trabajo, tras salir de la universidad, que Christopher desarrolló un verdadero resentimiento contra los libros y su padre.

“Él se abrió su propio camino con su esfuerzo y no dejó un sendero que yo pudiera seguir. Pero ¿todo fue su esfuerzo? ¿No tuve yo algo que ver en alguna parte?”, escribió Christopher. Y ese rencor se acentuó en sus momentos más pesimistas.

RECOMENDACIÓN PARA EL TRATAMIENTO

El tratamiento requiere de intervención psicológica, los temas que trabajaría son:

  • Trabajar en la mejora de la autoestima y asertividad de la Teoría de la Praxis, ya que normalmente este tipo de pacientes tienen una gran desvalorización sobre su persona.
  • Dar a conocer el concepto de Amorosidad, las personas que vienen a terapia por esta problemática es porque en gran parte no han sabido expresar sus sentimientos ni saben aceptar el amor y cariño de las personas que lo rodean.
  • llevar al taller de Tecnología del amor, ya que los importantes conceptos que ahí se tratan, pueden ayudarle a entender algunas situaciones de su vida, por lo que acudir a este taller, es fundamental.
  • Guiarle a trabajar en su Proyecto de vida, la envidia y el desear tener lo ajeno, puede llevar a tener sentimientos y pensamientos negativos. Muchas veces estos bloquean los deseos y necesidades del paciente; por lo que guiarle a crear un plan de vida, que es lo más importante para que obtenga lo que desea, en vez de envidiar a los demás.
  • Realizar la serie de ejercicios terapéuticos de la Teoría de la Praxis para hacer un análisis de su vida, de tal forma que lo desagradable se resignifique y ayude le a entender mejor.
  • Trabajar en el desarrollar su inteligencia emocional

BIBLIOGRAFÍA

enfermedades-psicologicas/envidiosidad.txt · Última modificación: 2020/02/06 07:10 por admin